Hace unos días fue el aniversario de la Bola de Cristal. Veinticinco años. Por esa época debía andar yo por los 12 ó 13 años. Recuerdo visionarlo los sábados comiendo quesitos de la vaca que ríe, escondida para que la señora Nati no me viera : "ver la T.V. por las mañanas es de vagos, con las cosas que hay para hacer". Retazos de la movida madrileña, surrealismo, magia, humor, cultura, creatividad...cocidos a fuego lento y servidos sobre el mantel de la carta de ajuste. Una bola en la que ver a través de nuestra propia imagen reflejada, levantarla cual telón y disfrutar de la función.
El porqué de mi nostalgia hila con lo que hoy me apetece contaros. Anécdotas enmarcadas en la infancia y la preadolescencia, bolas de cristal que como pompas se elevan ante mis ojos devolviéndome con un chasquido de dedos, al salón de mi casa de hace 25 años.
MIS ALUMNOS DE 1º ESO. EDAD 12 AÑOS. MATERIA: E. PLÁSTICA Y VISUAL
Les pedí a mis alumnos que tomaran los apuntes en folios pues cuando trabajamos los contenidos de dibujo técnico la escuadra y cartabón choca con la espiral del cuaderno de cuadritos (cuaderno que están hartos de usar en primaria). El otro día cuando comencé a dar apuntes, casi todos a la vez rellenaron la primera cara de su primer folio; de pronto vi 7 manos levantadas y pregunté: ¿Que ocurre?, "Maestra hemos llegado al final del folio, ¿qué hacemos ahora?. He de confesar que tardé unos segundos en entender lo que me estaban preguntando. Cuando lo hice contesté "dadle la vuelta al folio". Pero no pude evitar que me recorriera de manera progresiva, músculo a músculo como en un efecto dominó, una sonrisa de oreja a oreja, pues entendí que mis chavales habían llegado por primera vez en su vida al precipicio de un folio, casi podía sentir el aire dándome en la cara, como en un cuadro de Friedrich. Ver en sus caras la desorientación de suprimir la espiral de sus vidas, los giros, los puntos de anclaje, y el esfuerzo de retener en su cabeza mis últimas palabras por no tener un lugar donde verterlas. Realmente fue delicioso.
SARA. MI HIJA. EDAD 5 AÑOS.
Dibujo hecho con ceras y ojos pegados
Hace unos días murió vaquita, el hámster de Sara. Ni que decir tiene la panzada a llorar que se dio la criatura (yo también tuve alguna que otra filtración). Pero lo que me interesa contaros es que desde ese momento, la palabra muerte de Sara, nuevecita y sin estrenar, ha rasgado su envoltorio penetrando por todas las oquedades de su mente, convirtiéndola en una pequeña filósofa, una poetisa con pensamientos como estos:
- Sara: mamá, ¿qué ocurrirá con el mundo cuando nos muramos?
-Blanca (8 años): que el mundo se partirá en dos
-Sara: y entonces ¿qué pasará con los números?
-Eva: !glup!
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Mamá, cuando te mueras ¿me recordarás?
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Sara dejó un dibujo en la jardinera del balcón para que vaquita, que estaba en el cielo se lo llevara, pero eso sí, solo se llevaría los grafismos dejando la hoja en blanco para ella (o eso creí entender en su explicación).
Lo que más me gusta, es que Sara pueda preguntar sobre la muerte, ¿Será porque no va a Religión? a mí ya se encargaron de introducirme respuestas sin permitirme que ni siquiera preguntara. Creo que le llaman fe.
4 comentarios:
Precioso. Desde pequeñitos está ínsita en el espíritu humano esa idea de que lo que somos no puede desaparecer sin huella, o como decía el replicante -- humano al fin y al cabo -- en "Sueñan los androides con ovejas eléctricas" (Philip K. Dick, 1.968, o "Blade Runner"), "Yo... he visto cosas que vosotros no creeríais... atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia".
Pero lo realmente importante es que Sara quiso a Vaquita. Tiempo tendrá de saberlo.
Por cierto (y en otro tono>), Sara también intuye el refrán, convenientemente adaptado, "en caso de duda el marido difunto y la mujer viuda". Es maravilloso ver cómo descubren y se ubican.
Ahora, lo que me deja sin palabras es cómo hasta ahora tus alumnos no habían tenido que dar la vuelta al folio. En este caso las reflexiones no serían del tono de este comentario.
Son geniales, sin duda!Conmigo los de 1º de AE utilizaron el primer día de clase los folios para describirse, cada a uno a su manera: un balón de fultbol, una estrella, su nombre coloreado, una luna, una princesita, un corazón, un ordenador..junto con adjetivos del tipo: simpático y graciso, guapo y listo, responsable y risueño...ninguno negativo...así da gusto, desde luego, sólo miran el lado positivo..(la desgracia es que en poco tiempo se hacen mayores)
Y de mí, ¿te acordarás?
Jesus:
Muy buena tu referencia a Blade Runner.Creo que si nos diesen la vuelta y nos agitasen como a una hucha, por la rendija no saldrían más que huellas o como en una entrada anterior dije, el alma pesa " 21 gramos" (si no has visto esta peli, regresa a casa y no salgas hasta hacerlo)."Sueñan los androides..."¿es el libro en el que se basó la peli?.
Maica:
A ti no te recordaré, te sentiré.
Hace tiempo vi "21 gramos", pero de Iñarritu "Babel" me resultó mas inquietante. Cierto es que fue a salto de mata y previo pago al plus (salvo un tiempo de flores salvajes).
Y en efecto, "Blade Runner" se basa en "Sueñan los androides...", recogiendo frases textuales y situaciones genéricas; en resumen, dos obras muy distintas pero complementarias (por ejemplo, Deckard, el blade runner, tiene cierta vida familiar, y hasta ahí puedo contar), como si tuviéramos dos visiones de los mismos hechos. Para un juego de inteligencia.
No obstante la idea final de "Blade Runner", "el amor y la compasión salva", viene siendo un mensaje recurrente en casi todas las organizaciones humanas "civilizadas".
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